«Primero, el color, en esta ocasión rubí. Después, el olfato, parece que predomina el olor a fruta madura. Por último, el gusto, bastante bien equilibrado, no es un vino áspero...». Es lo que se puede escuchar en una de las distintas catas que alberga Iberwine. Por las características del líquido elemento los catadores descubren en esta ocasión que están ante la variedad Carmenere, lo que les permite trasladarse a Chile, país cuya posición geoestratégica, bañado en el Oeste por el Océano Pacífico y con corrientes frías procedentes del Polo Sur le hacen disponer de un microclima perfecto para el desarrollo de la uva. Lo explica Pancho Campo, presidente de la Academia del Vino de España, quien apunta que el gran potencial de este país en el sector vitivinícola, así como la buena relación calidad-precio de sus caldos les ha permitido estar presentes en más de 180 países y disputarse con los vinos españoles el mercado norteamericano.
fuente: Cruzando fronteras con las catas como pasaporte
lunes 7 de junio de 2010
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